Las alfombras son accesorios ideales en la época invernal. Además de ser decorativas, protegen nuestros pies del frío y los mantienen calientes aportando sensación de calidez y suavidad. Existen muchos tipos, por eso hoy vamos a darte algunas claves para que tu elección sea acertada.
En el dormitorio
Después de una noche de sueño reparador, lo último que queremos es despertarnos con el frío tacto del suelo, preferimos el agradable calor de una alfombra a los pies de la cama. En este caso, una alfombra de pelo o algodón es perfecta.

Las alfombras son también muy importantes en las habitaciones infantiles, ya que los niños pasan gran parte del tiempo jugando en el suelo. De esta forma, evitamos que lo hagan sobre el suelo desnudo y quedan protegidos contra posibles caídas.

En la entrada
En zonas de tránsito, como son la entrada o el pasillo, las alfombras pasilleras son perfectas. Gracias a su forma alargada se adaptan perfectamente a este tipo de zonas, y capturan mucha suciedad, impidiendo que vaya a otras partes de la casa.

En el salón
En el salón, una alfombra colocada bajo el sofá es un elemento indispensable, ya que actúa positivamente en el confort, ambiente y estética general de la estancia.

En el baño
Si al salir de un baño o ducha caliente ponemos nuestros pies descalzos directamente sobre una alfombrilla suave, tendremos una sensación mucho más confortable que el contacto directo con el suelo frío. Para este caso lo mejor son las alfombras de pelo antideslizantes.

Tenemos una amplia gama de colores para que puedas elegir el que mejor se adapte a tu estilo de decoración. Lo habitual es optar por colores más vivos en primavera y verano y colores más sobrios y básicos en otoño e invierno. Aunque esto depende de cada cual, y del tipo de decoración que tenga la estancia.
¡Echa un vistazo a nuestra selección y escoge la tuya!
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